Desde que era un niño pequeño creciendo en Cherry Hill, Nueva Jersey, con mi papá, quien también eraun abogado de lesiones personales, supe que quería ser abogado. Quería ayudar a las personas como mi papá las ayudaba. Vi de primera mano cuánto puede cambiar un abogado la vida de alguien para mejor, y quería hacer lo mismo. Ir a la Corte Suprema de los Estados Unidos con mi papá y verlo ser juramentado fue una experiencia reveladora. Ver tanta historia sobre la ley y quién la interpreta fue transformador. Disfruto ser abogado, especialmente cuando puedo ayudar a un cliente que lo necesita.