Demanda contra Toyota: En 2007, un accidente automovilístico de Toyota causado por una aceleración involuntaria resultó en lesiones al conductor del automóvil y la muerte del pasajero. Finalmente, un jurado de Oklahoma se ha puesto del lado de las víctimas, al sostener que Toyota#atfp_close_translate_span# es culpable de «desprecio temerario» Con respecto a la aceleración involuntaria, Toyota debe pagar 1,5 millones de dólares a la víctima lesionada y otros 1,5 millones a la familia de la víctima fallecida. El jurado está deliberando si Toyota también debe pagar daños punitivos a las víctimas.
Este veredicto es el primero en contra de Toyota en un caso derivado del problema de la aceleración involuntaria.
Toyota ha tenido un largo y complicado camino en los tribunales civiles. Acosada por constantes retiros de productos y demandas por responsabilidad civil, Toyota ha sido demandada en todo el país, alegando que el gigante automotriz es responsable de lesiones y muertes causadas por fallas mecánicas en sus vehículos.
En 2010, el problema de la aceleración involuntaria en sus automóviles se volvió tan grave para Toyota que la compañía detuvo la producción y venta de ocho modelos de vehículos. Además, Toyota tuvo que retirar del mercado casi 2,3 millones de automóviles. Sumado al daño a su reputación, Toyota también tuvo que pagar aproximadamente 66 millones de dólares en multas al gobierno por diversas infracciones de seguridad.
En 2012, Toyota Motors acordó pagar más de mil millones de dólares para resolver una demanda colectiva presentada por propietarios de vehículos Toyota que alegaban haber sufrido pérdidas económicas debido al problema de aceleración involuntaria en sus automóviles. Sin embargo, el acuerdo no cubría las lesiones personales ni las muertes causadas por dicha aceleración.
Este veredicto demuestra que incluso las empresas más poderosas del mundo pueden rendir cuentas por sus malas prácticas. Gracias al poder que la ley nos otorga a todos, no tenemos por qué quedarnos de brazos cruzados cuando sufrimos daños por la mala conducta de otros, ya sea por un resbalón en un suelo que debería haber estado seco o por un accidente automovilístico debido a la negligencia del fabricante en el diseño o la fabricación del vehículo.
Además, este veredicto del jurado no es el final de los problemas de Toyota. Recientemente, como se informó en este artículo de NBC NewsToyota retiró del mercado aproximadamente 885.000 vehículos debido a problemas con los sistemas de bolsas de aire. Si bien Toyota continúa inundando el mercado con vehículos asequibles, las altas ventas no deberían justificar que la empresa opere sin tener en cuenta la seguridad de las personas que, precisamente, son quienes mantienen a la compañía en funcionamiento.
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