¡Aronberg y Aronberg corren la maratón de Filadelfia de 2011!

Hilly Marathon 2 Hilly Marathon 2011

¡Qué día y qué experiencia!

Regresar a nuestra ciudad natal, la ciudad donde crecimos, y correr por las calles de Filadelfia. ¡Qué experiencia! En un hermoso día soleado de 10 grados, ¿qué podría ser mejor que correr por Filadelfia? Quizás piensen que estamos locos, pero correr una maratón por esta ciudad es una experiencia inolvidable. Durante la carrera, nos reímos muchísimo al ver a la gente, los carteles que sostenían, los vítores y las vistas de nuestra ciudad.

Jamás olvidaremos correr kilómetros detrás de un veterano de guerra mayor que sostenía una enorme bandera estadounidense mientras la gente coreaba ¡USA, USA, USA! Escribirlo y recordar esa sensación todavía nos pone la piel de gallina. Corrimos con atletas en forma, corredores que participaban en su primer maratón, jóvenes y mayores, madres, padres, abuelos… todos tan diferentes, pero unidos por ese momento mientras recorríamos juntos el camino, ayudándonos en silencio a llegar a la meta. Impresionante y muy alentador. Te hace sentir que todos podemos lograr nuestras metas con esfuerzo y perseverancia.

Empezamos en el Museo de Arte (piensen en Rocky Balboa y esas famosas escaleras), bajamos por Arch hasta Race hasta Delaware Avenue, luego a South Philly (de nuevo, piensen en Rocky corriendo por el mercado italiano), a South Street y después subimos por Chestnut Street con multitudes de gente animándonos en las calles. Luego continuamos subiendo por la Universidad de Drexel y esas malditas colinas, pasando el Zoológico de Filadelfia (más colinas), rodeando el río Schuylkill, pasando Boathouse Row, y de vuelta a la ciudad donde miles de personas nos vitorearon y nos dieron palabras de aliento al terminar nuestra última milla.

Cruzar la meta con los brazos en alto y enormes sonrisas en nuestros rostros hace que todas las horas y kilómetros de entrenamiento valgan la pena… ¡y es una experiencia que nunca olvidaremos!

 

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